CARTA DE VECINOS POR PROBLEMAS AMBIENTALES EN QUINTA DE MEDINA
GENERAL 16:20

CARTA DE VECINOS POR PROBLEMAS AMBIENTALES EN QUINTA DE MEDINA

El funcionamiento de un refugio canino en esa zona y la futura instalación de una fábrica de ticholos -para abastecer obras de construcción- tienen en vilo a los habitantes de esa zona, cercana a San Carlos. Esta es la carta que enviaron a FM Gente para manifestar su preocupación.

Quienes suscriben, vecinos del barrio Quinta de Medina, Camino de Egusquiza y aledaños, estamos consternados ante el rumbo incierto que está tomando nuestra zona.

Desde hace más de dos años, desde que se instalara repentinamente, sin las consultas y las autorizaciones de rigor un reclusorio canino privado, comenzó nuestro calvario, que ahora se agrava con la instalación de una fábrica ladrillera contaminante.

Los lamentos intempestivos de cientos de perros, a toda hora del día y de la noche, han trastornado definitivamente la tranquilidad de este hermoso lugar que alberga a personas de todos los niveles sociales. A esto se suma la preocupación por los gases que emanarán de esta planta industrial que, al quemar grandes cantidades de barro, generará tóxicos como el anhídrido carbónico, el azufre y el plomo.

Esta comunidad se caracteriza por el deseo común de la paz y la tranquilidad. Desde hace décadas, se afincaron aquí nobles familias de labriegos y un pujante vecindario que aspira a lograr la característica de barrio jardín.

Asimismo, desde hace pocos años se sumó un gran contingente de extranjeros que, viendo las bondades de estos campos y la multiplicidad del paisaje, ha decidido afincarse también.

Toda esta movilización urbana, trajo notables beneficios porque se multiplicó la demanda de mano de obra bien paga y se valorizaron ampliamente nuestras propiedades al tenerse, cada vez más en cuenta, el eco turismo.

Lamentablemente, ante el avance paulatino de estos molestos focos de perturbación ambiental, todos los habitantes de este viejo camino, considerado “Camino Real” en tiempos de la colonia, estamos preocupadísimos por nuestro futuro.

Queremos aclarar que nadie, en nuestra comunidad está en contra del progreso y mucho menos en contra de las pobres mascotas que están recluidas penosamente en el albergue provisorio.

Pero pongamos las cosas en su justo lugar.

En primera instancia, si aceptamos como bueno recluir animales abandonados, hay que tener en cuenta que, para salvarlos, les deberíamos ofrecer grandes espacios libres en donde no sientan la terrible claustrofobia de permanecer en pequeños caniles inhumanos.

Por el contrario, aquí hay una cárcel de mascotas en donde decenas y decenas de víctimas gimen por salir. Estos aullidos, además, han perturbado a todo el vecindario, que ya no tiene ni días hábiles, ni domingos, ni feriados en paz y tampoco puede conciliar el sueño como es debido.

Desde hace más de un año, las autoridades de la comuna se comprometieron “sí o sí” a trasladar este albergue “transitorio” a un campo de condiciones apropiadas dotándolo de las necesidades básicas para que estos pobres animales no sean simples despojos de la sociedad.

Lo malo del caso es que este compás de espera se ha dilatado demasiado y esto trajo en consecuencia la decadencia de muchos aspectos de nuestra región.

La flexibilidad de las autoridades al permitir precarias instalaciones perturbadoras en una zona rural que ha sido declarada como “potencialmente transformable en suburbana y de desarrollo agroturístico” ha traído en consecuencia que otros emprendimientos problemáticos se sigan afincando aquí.

Este es el caso de la presente planta industrial de fabricación ladrillar, especializada en ticholos de varias bocas. Se trata de una fuerte inversión que apunta a ubicarse en este enclave, que dista a sólo 900 metros de San Carlos y a menos de 100 metros de toda la barriada de la Quinta de Medina la cual será condenada – directamente- a exponerse a múltiples enfermedades respiratorias.

Es curioso, cuando hay grandes facilidades del estado para implantar este tipo de emprendimientos en zonas alejadas de los centros urbanos (áreas especialmente preparadas como parques industriales para estos fines) se permitan estos atropellos tan cerca de la gente. Sin lugar a dudas, el motivo por el cual se decidieron instalar en un lugar tan impropio, es quizás el de abaratar los grandes costos de traslado del producto por el privilegio de una óptima ubicación geográfica y estratégica (a escasos kilómetros de los distintos centros de demanda como lo son los balnearios de la costa).

No entendemos cómo en este “Uruguay Natural”, cuyo “slogan”con tanta insistencia se quiere defender, se permite que ocurran todos estos atentados contra el medio ambiente.

Tanto el reclusorio canino como la ladrillera, se han instalado - además- sobre nuestra frágil Cañada de las Lisas (que está conectada con todas las napas de agua potable de las cuales nos nutrimos los vecinos). Este curso de agua desemboca en el arroyo San Carlos, muy cerca del Teatro de Verano (en donde los niños carolinos que no tienen la opción de ir al mar, se refrescan en los meses de calor). Asimismo, allí también se encuentra la toma de agua de consumo humano de la empresa Aguas de la Costa, la cual provee del líquido elemento a todos los balnearios de la ribera marítima desde La Barra hasta José Ignacio.

Si todos estos argumentos no alcanzaran, a escasos 1800 mts del reclusorio y el ladrillar, está el ejemplar barrio del “Quijote” que cuenta con la friolera de 200 propietarios de campos y chacras de lujo mismos que ya están expuestos a todo este descontrol ecológico. A 3000 metros se encuentran los nuevos countrys cerrados de “Bretaña” y “Sancho Panza”; así como también el importantísimo complejo Las Piedras y un sin fin de fincas de alto valor.

Si la “excusa” que dan las autoridades para que se permita el desarrollo de este ladrillar (que puede, eventualmente, justificar un posterior crecimiento industrial) es la de la “oferta de mano de obra”, este argumento nos parece ridículo porque nunca se podrán comparar los muy pocos y magros sueldos de una empresa automatizada con la enorme demanda de diferentes oficios profesionales que ofrece la “industria sin chimeneas” la cual, es precisamente, la turística que ahora se pone en grave riesgo.

Un ejemplo reciente (de los muchos comprobados por varios operadores turísticos) es el caso puntual de una pareja de pudientes extranjeros que se interesaron por un campo de las inmediaciones de la perrera y el ladrillar. Vieron el terreno maravillados por el paisaje, la fauna y flora silvestres . También les encantó el vecindario. Pero al volver por segunda vez, se percataron de la insoportable jauría de ladridos y de las obras que se vienen desarrollando, cerca de allí, en el emplazado de la planta industrial.

Cuando se enteraron de esta realidad de ruido, contaminación y chimeneas, dijeron “sorry” y decidieron buscar otro sitio en donde, todavía, la paz y el aire puro, predominen.

A ningún vecino del barrio le gusta la confrontación y tenemos demasiado trabajo como para perder el tiempo en batallas de quijote. Pero nos han acorralado y no tenemos más remedio que expresar nuestra indignación antes de que la problemática empeore. Muchos lugareños ya se han ido de este querido barrio por no querer sufrir más, hartos de batallar por causas justas, pero agotadoras. Parecería que las autoridades no entendieran lo fundamental que resulta proteger estos lugares únicos.

¿Qué imagen queremos mostrarle al mundo acerca de nuestro accionar presente?. Los tres caminos internos más pintorescos que se encuentran en la proximidad a los balnearios turísticos son: el Camino Lusich; el del Jagüel y nuestro Camino Real (que otrora fuera el nexo más importante hacia el mar). Entonces: ¿vamos a arruinar lo más valioso que nos queda?.

Desde hace décadas, los vecinos de nuestra zona, también llamada del Cerro de Egusquiza, viene proponiendo ideas ecológicas para mejorar nuestro entorno sin perturbar a la naturaleza. Para ello se registraron incontables firmas de todos los niveles; desde los más humildes hasta los más pudientes.

Nuestro compromiso es el de proteger nuestro eco sistema con sus reservas naturales de fauna y flora. Hemos comprobado ampliamente que estos cuidados, lejos de restringir fuentes de empleos, han logrado que, cada vez más operarios gocen de trabajos mejores y bien remunerados .

Por otro lado, si bien nunca estuvimos en contra de las industrias y otros proyectos (a pesar de sus inconvenientes medioambientales) encontramos que sería mucho más fácil trasladar estos emprendimientos hacia lugares idóneos en donde puedan funcionar sin ningún inconveniente.

Por lo tanto, seguiremos defendiendo nuestro “lugar en el mundo” porque creemos , es una obligación moral y ética para con nuestros hijos y futuras generaciones que merecen heredar un Uruguay mejor.


Atentamente:

Vecinos preocupados de la Quinta de Medina y Camino al Cerro de Egusquiza.

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